Lo efímerode la vida. Relato de un sábado ocioso.
Posted by María Gabriela | Posted in | Posted on 18:38
La ciudad brillando en su esplendor de una tarde de noviembre. Yo: sentada una vez más como muchas tardes decidida – o casi – a escribir algunas líneas. Escuchando música no muy buena, pensando en las efemeridades de la vida misma, que no por efímeras son poco importantes. ¿Cuántas veces uno deja de darle importancia a cosas que después de un tiempo quiere volver a vivir/tener? La música sigue sonando. Mis pies se mueven al compás, como los pies de los niños chapoteando después de un largo día lluvioso. Miro hacia la ventana. Nada. Miro hacia el otro lado. Nada. ¿Sola? Tal vez. Pero no estoy indagando eso ahora. Simplemente estoy apreciando, disfrutando momentos irrepetibles como lo es este momento de soledad en el interior de mi casa. Miro hacia el acuario: todos los escamosos como en “stand by”. Pensar que ellos nacen entre paredes de cristal, y seguirán entre ellas hasta su último día, mientras que nosotros, los hombres, estamos en permanente búsqueda de la libertad, o de algo que nos acerque más a ella. Hace un rato estaba acostada mirando al cielo – poético, ah? – sabiendo que no soy más que un grano de arena para lo que significa el basto y eterno tamaño del Sistema – Solar, o de todos los que existan y vayan a existir – . Pensar que muchas veces decimos “¿por qué a mi?” Y sin embargo, habría que preguntarse “¿por qué no?”. Creo que carecemos de la suficiente inteligencia como para reconocer que en otro lado – lejano a nosotros, o no – alguien puede estar pasando peores momentos, o mejores, ¿por qué no? Más allá de que seamos el animal con mayor inteligencia del Planeta Tierra – o de lo que conocemos de él – ¡No seamos egoístas! Hay que aprender a reconocer que las cosas que nos pasan son por algo, y si creemos que no pasan por nada es porque no sabemos dónde estamos parados o hacia dónde queremos ir. A lo largo de mis 22 años – casi 23 bah – me topé y me voy a seguir topando con cosas muy poco agradables, y sé y tengo en consideración que las cosas buenas van a durar lo que yo quiera que duren. Si digo que duraron poco es porque no supe aprovecharlas al máximo. Si digo que duraron mucho es porque no tuve la suficiente capacidad para hacer de ese momento algo diferente para poder aprovecharlo de mejor forma. Y así podría seguir hasta la eternidad, condenándome, queriendo volver sobre mis pasos, analizando cada una de todas las cosas que viví. De lo que estoy segura es que no me arrepiento de nada de lo que viví, de lo que hice o de lo que la vida me hizo vivir y “sufrir”. Cada experiencia, cada vivencia suma, para bien o para mal todo nos moldea y nos hace cada vez más duros, cada vez mas Irrompibles – visítenla: www.irrompibles.com.ar [chivo mode off] –. Por eso hoy, un sábado cualquiera de noviembre estoy feliz de ser quien soy hoy, con mis pros y mis contras. Pero completamente convencida de que lo vivido por más o menos malo que haya sido, me marcó el camino que hoy decido vivir, junto a quienes yo quiero. Y los de afuera, los de afuera poco importan.
María Gabriela Vich
O6/11/2O1O.-
Una cosa me gusto mucho leer: "as cosas buenas van a durar lo que yo quiera que duren. Si digo que duraron poco es porque no supe aprovecharlas al máximo. Si digo que duraron mucho es porque no tuve la suficiente capacidad para hacer de ese momento algo diferente para poder aprovecharlo de mejor forma"
Comparto mucho esta filosofia, realmente creo lo mismo que vos. Yo creo que cada momento tiene su tiempo, su momento de gestación y su final. La diferencia esta, como decis, en que uno debe saber cual es el tiempo de todo.
Algo que me gustaria remarcar: algunas, no todas, las cosas pasan por algo que tengamos que ver nosotros directamente. Algunas si lo son, es cuestion de saber cuales y por que, pero justificar a que todo pasar por algo que nosotros hicimos.....queda lejos de poder explicar una eventualidad