· Just gimme something to hold on ·

La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con la que jugaba cuando era niño.

XII-IV- MMIX

Posted by María Gabriela | Posted in | Posted on 3:21




Creo bien que el asumir que te extraño no es raro en estos tiempos. Todos se vuelve efímero y las cosas resurgen; como si el replantearse algo ya sucedido sirviese de algo. Ensayo caras para el día que te vuelva a ver, pero es inútil porque ya asumí hace tiempo que ese momento no va a llegar. No sé si me pone feliz, pero te soy sincera: me alivia el saber que no voy a estar mal como alguna vez estuve. Por el momento tengo muy en claro que tengo ciertas metas no muy lejanas que quiero cumplir; como el hecho de conocer a alguien que pueda darme lo que no encontré a tu lado; sentirme querida, protegida, resguardada. Todas esas cosas que solo se sienten cuando uno se entrega por completo a "esa" persona. Igualmente no me desespero, sería muy hipócrita de mi parte el salir al mundo con esa mentalidad: la de arrasar con todo y todos con el afán de encontrar mi camino. No, yo no soy así. Y siempre lo supiste, desde un principio. Siempre con tiempos prudentes, dejando que las cosas fluyan y que sea lo que tenga que ser, como hoy lo es vivir en compañía de esta soledad, que poco a poco voy empezando a conocer. Se trata de bailar al mismo compás una misma melodía; se trata de intercambiar opiniones pero siempre manteniendo la esencia de uno mismo. Se trata de permitir el equivocarnos, de aceptar el inclinarse a lo incierto; de apostar a lo nuevo, a lo desconocido. Porque, a fin de cuentas el amor es eso: un salto hacia el vacío, hacia lo intangible. A eso a lo que nunca nadie nos da la garantía que vamos a caer de pié, ni nos leen sus derechos, aunque muchas veces nos avocamos a cumplir un contrato invisible.

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Las experiencias que más te enseñan son las de todos los días.

Hay una triste astucia que consiste en querer engañarse sobre alguien por quien nos hemos sacrificado, dándole la ocasión de aparecer tal como desearíamos que fuese.

Friederich Nietzche