XXIV-III-MMIX
Posted by María Gabriela | Posted in | Posted on 2:17
Es difícil para mí decir las cosas que tal vez nunca quisiste escuchar, o que nunca me animé a decirte. Te agradezco enormemente el haberme enseñado a quererte como te quise; aceptarte como fuiste mientras duró lo nuestro, me ayudó a reconocer errores propios, algunas virtudes, y mil recuerdos que dejaste plasmados en mí. Gracias por haberme transmitido tanta paz durante tanto tiempo, a sentirme un poco querida dentro de tanta porquería humana circundante. El hecho de que nuestros caminos se hayan separado dolió, y mucho… no lo niego. Pero me ayudó a crecer como persona. Saber que te tuve y ahora no estás me hizo abrir los ojos; aprendí a respetar los tiempos, a no buscar más allá, y a disfrutar cada instante con cada persona. Me dejaste mucho, y por ahí lo hiciste inconcientemente. Dolió abrir los ojos, más porque vi una realidad que nunca quise reconocer. Todavía duele, un poco. Es incómoda la soledad, pero nos estamos empezando a llevar bien. A veces le hablo de vos y se va por un rato, y yo… en mi habitación con una mueca que no se me va, recordando esos pequeños momentos; esas cositas que por más mínimas que fueron me llenaron, pero que hoy no están. Es lindo reconocer que uno supera sus miedos, y yo superé el mío que primero fue “perderte” y después fue el saber que no fue una pérdida, sino más bien saber reconocer que nuestro tiempo se terminó; y lo mas sano fue decidir ponerle punto final, y recordarte como algo lindo, y no seguir lastimándonos. Creo que fue una de las decisiones más inteligentes; saber dejar ir a alguien a quien uno ama fortalece. Más aun cuando las partes sabían que por más que se querían se lastimaban dejando heridas, que cada tanto salen a la superficie. Pero no es el mismo dolor que antes, sino es un dolor extraño, como efímero pero latente a la vez.
Estoy completamente segura que algún día vas a encontrar a esa persona que pueda darte lo que yo no pude, que te va a querer y quien va a acompañarte por el resto de tus días; y para ese momento yo voy a ser solo un recuerdo; un viejo amor, lleno de polvo y cenizas, pero un amor al fin, que no pudo florecer, pero que lo llevo muy dentro de mí. Mas aún estoy totalmente segura de que un día vas a cambiar, y vas a dejarte querer y quererte, entregarte a eso que muchos llamamos amor; porque uno mientras pasa el tiempo, va madurando y va buscando lo firme, lo concreto en donde poder pararse y mirar mas alto. Ojala cambies, como te lo pedí una vez diciéndote: el día que sepas que estás con alguien realmente importante para vos, no lo arruines todo, deja de espectar tanto, de buscar la perfección en lo imperfecto y aceptalo tal cual es… Las personas cambian, si. Y yo no pierdo las esperanzas de que vos lo hagas, obviamente que a tu tiempo y con tus reglas, pero en el fondo los dos sabemos que va a ser así.
Mientras tanto, pasan los meses y yo sigo recordándote cada tanto, y te escribo como siempre, desde otro lugar, pero en el fondo sacando a la persona que conociste hace años atrás.
Comments (0)
Publicar un comentario